Marilen Cabrera, subsecretaria de Bienes Nacionales: “Queremos instalar una mirada más social”

La nueva subsecretaria de Bienes Nacionales dice que el ministerio es más que una cartera encargada de administrar los terrenos del Estado. Asegura que hay muchos temas invisibilizados y que una de las prioridades será buscar espacios para edificar viviendas sociales, en distintas reparticiones, incluidas las Fuerzas Armadas. Acá, profundiza además sobre los sitios de memoria post estallido social, los caminos que se entroncan con la Convención y las primeras semanas del gobierno de Gabriel Boric. «Nadie dice que cambiar Chile va a ser fácil», reflexiona.

El ejercicio es más bien sencillo. Si uno le pregunta a la gente cuáles son las atribuciones del ministerio de Bienes Nacionales, inquiere la nueva subsecretaria de la cartera, Marilen Cabrera, lo más probable es que responda que su ámbito de acción tiene que ver con las propiedades y terrenos del Estado. “Pero en este ministerio pasan muchas cosas”, asegura de entrada.

La razón de esta percepción, agrega esta profesora de Estado en Matemáticas y Computación (Usach), tendría que ver con que los temas desarrollados por la cartera no se han difundido correctamente. “Han estado alejados de la gente y esa es la tónica que queremos cambiar”, sostiene.

-Quizá se ha privilegiado una mirada más tecnocrática…

Más bien economicista, diría yo. Si uno escucha a la autoridad anterior, predominaban los indicadores económicos, cuánta plata recolectó el ministerio o cuánto ingresó por concesiones o arriendos.

-Hace poco la ministra Javiera Toro habló de una cartera con un rol activo y no al servicio de solicitudes privadas. Ahí hay una diferencia importante respecto al gobierno anterior.

Implica no poner la mirada exclusivamente en el tema financiero. Existen muchos otros asuntos que han quedado rezagados porque se ha puesto el énfasis en otras cosas. En la etapa anterior se privilegiaron, por ejemplo, las concesiones a empresas de energía renovable, con una mirada puesta en la rentabilidad. En eso queremos dar un golpe de timón.

-¿Se van a revisar algunas concesiones?

Es probable que más que revisar concesiones, se revisen los procedimientos. Y también respecto a los contratos, para poder darle esa vuelta de tuerca, y que no se quede sólo en el indicador económico sino en su verdadero rédito social. Esa mirada tiene que estar permanentemente en todos nuestros proyectos. Todo aquello que hagamos, tal como este gobierno nos ha indicado, debiera ir en dirección a la comunidad, la gente, los habitantes del pueblo de Chile. Queremos instalar una mirada más social.

-¿Y cómo lo implementarían desde el ministerio?

Tenemos un déficit de más de 600 mil viviendas que se viene arrastrando de muchos gobiernos. El presidente firmó un convenio con organizaciones sociales para disminuirlo y nos ha encomendado catastrar e identificar aquellos terrenos que son del Estado, haciendo transferencias al ministerio de Vivienda para construir proyectos inmobiliarios accesibles para la gente común y corriente, a través de subsidios. Y en eso estamos. Sin ir más lejos, en los próximos 90 días, vamos a entregar terrenos al Serviu para más de tres mil casas en Arica, Tarapacá y Antofagasta.

-La agenda habitacional del gobierno pretende reducir el déficit a partir de una redistribución del suelo para la vivienda. Cuando hablamos de redistribución, ¿de qué estamos hablando en el fondo?

Estamos hablando de recuperar terrenos baldíos, que no están sirviendo para nada, excepto para basurales, y que figuran como terrenos olvidados que han sido destinados a otras reparticiones. Ferrocarriles del Estado, por ejemplo, tiene algunos terrenos que fueron transferidos a ellos y hoy no están siendo ocupados. Nuestra idea es usarlos para futuros proyectos de vivienda. Para eso tenemos que hacer un catastro de todos los terrenos, porque la especulación en Chile es tremenda. Las viviendas tienen unos valores inalcanzables y para el Estado se hace cada vez más difícil comprar terrenos a privados. Entonces, como no intentar recuperar, catastrar y preparar esos terrenos para que estén disponibles para ser convertidos en proyectos de vivienda. Ese es nuestro desafío.

-Hay otros organismos del Estado donde puedan recurrir para estos fines…

Existe una ley que fue generada hace muchos años atrás por el presidente Allende, cuando los militares no eran seres privilegiados, si no que tenían más bien un bajo sueldo. Entonces se creó una ley especial y acotada por un número de años, donde se podía traspasar terrenos a los departamentos de bienestar del Ejército para que pudieran construir casas para la gente de las fuerzas armadas.

-Pero algunos no se ocuparon en esos fines, necesariamente.

No fue así inicialmente, pero después vino el golpe de Estado y se ocupó para otros fines. Por eso estamos viendo ahora, que tenemos déficit habitacional, que todos los organismos del Estado, incluida las Fuerzas Armadas, puedan poner la mirada sobre esta necesidad, conversar al respecto y que ellos también puedan colaborar en una eventual restitución de terrenos. Contribuir para ir disminuyendo el tremendo déficit que tenemos en construcción de viviendas. Pedirle a todos los organismos su mejor disponibilidad para ir sobre aquellos más desposeídos y, sobre todo, para un derecho humano como es la vivienda digna para todas y todos.

-Aparte de las viviendas, ¿qué otros proyectos contemplan?

También estamos buscando terrenos para aquellos micro y pequeños empresarios que quieren emprender y que no tienen la posibilidad de arrendar loteos industriales. La idea es que puedan contar con arriendos adecuados, no especulativos, y que se puedan ir generando centros de negocios para emprendedores. Y así varios temas más. Estamos viendo con la Subsecretaría de Telecomunicaciones, Subtel, para poder llegar con conectividad a los lugares más recónditos de Chile. Pueblitos que hacen patria en la frontera y que prácticamente no tienen conexión con el resto del país.

-¿Y alguna solución para la clase media?

Probablemente también va a haber, porque siempre hay planes de vivienda de distintos montos y tramos, pero es el ministerio de Vivienda el que gestiona y ve eso. Por otro lado, también hemos pensado en que a veces quedan pequeños terrenos que no sirven para una villa, pero sí para un pequeño condominio. Tu ves como las inmobiliarias en pequeños terrenos construyen una serie de casas y las venden carísimas. Pues bien, porque no utilizamos ese mismo criterio para construir pequeños condominios, donde se produzca una integración y no donde la vivienda social quede en la marginalidad de la ciudad.

-¿Y en términos administrativos es viable, fácil o muy complejo?

La burocracia del Estado tiene sus tiempos, pero claramente eso va acompañado de una disponibilidad y decisión política de querer hacer las cosas.

-¿No temen enfrentarse a los grandes gremios de la construcción y a la especulación inmobiliaria?

Hace poco estuvimos con la alcaldesa de Quilicura y decía que las inmobiliarias estaban con los pelos de punta porque estaban haciendo el plano regulador. Seguramente nosotros también nos vamos a encontrar con esto, pero son los riesgos que uno tiene que pasar. Nadie dijo que cambiar el mundo era fácil y nadie dice que cambiar Chile va a ser fácil. Pero estamos aquí instalados y vamos a poner todo nuestro esfuerzo en cambiarlo.

-Siempre cuando se instala un gobierno hay novedades, ¿se han encontrado con algunas sorpresas?

Estamos en la búsqueda, hemos encontrado algunas cosas, pero todavía no podemos comentarlas porque sería poco responsable sin evidencias concretas. Se está investigando.

La memoria
-La memoria ha sido un tópico muy en boga post estallido social, ¿van a establecer sitios de memoria respecto a algunos acontecimientos relacionados con la revuelta?

Sí, estamos pensando en eso. Claramente hubo violación a los derechos humanos y fue toda esa expresión de la gente que termina finalmente en la Convención y una nueva Constitución. No podríamos invisibilizar esa situación de derechos humanos. Entonces, también estamos pensando en algún hito y que podamos dejar evidencia de ese hecho.

-¿Tienen pensado algún lugar?

No te puedo dar todavía información al respecto, pero claramente hay sitios que todos podemos reconocer.

-¿Plaza Italia, por ejemplo?

No podría darte información, pero claramente hay sitios que pueden ser reconocidos por todas y todos. Puedo contarte que nos han venido a visitar organizaciones de derechos humanos, ya que en los últimos 4 años nunca fueron recibidos y el tema fue absolutamente abandonado. No hubo ningún desarrollo ni avance de ningún tipo. Pero después del cambio de gobierno, claramente las organizaciones han aparecido y hemos tenido reuniones con muchas de ellas. Estamos viendo el tema de sitios emblemáticos, como 3 y 4 álamos. Estuvimos con la Comisión chilena de DD.HH y vamos en esa dirección.

-¿Hay algunos desafíos de la Convención que se entronque con alguna línea de trabajo importante en el ministerio?

Yo creo que varios, pero hasta que no salga el borrador nosotros preferimos no interferir ni opinar al respecto. Creemos que la Convención está haciendo un muy buen trabajo, un trabajo que a veces la prensa tradicional o algunos sectores de la política chilena ha querido ensuciar o desacreditar. El trabajo que están haciendo es muy serio y contiene la diversidad de lo que es el pueblo de Chile. Tal vez algunos serán gente de a pie, común y corriente, que no ha tenido una relevancia anterior, pero que salieron electos por algo y eso es la soberanía popular. Tenemos que respetar el trabajo que están haciendo y que claramente va a tener un resultado muchísimo mejor que el que tenemos.

-Pero hay algunas iniciativas sobre restitución de tierras y autonomía de los pueblos originarios que sí están muy relacionadas con el trabajo que ustedes realizan.

En la restitución estamos trabajando, tanto en el norte, principalmente, pero también en el sur, con la Conadi, viendo cómo apoyar el trabajo que ellos están haciendo. Nosotros tenemos más experiencia en tasación, medición de terrenos, la parte legal del traspaso de tierras. Estamos al servicio de la Conadi en todo lo que requieran de este ministerio. En el norte también estamos avanzando en restitución de tierras, en compromisos históricos que se tenían con los pueblos andinos y que tampoco se habían concretado. También estamos explorando la posibilidad que sean las propias comunidades indígenas quienes administren algunos parques, entendiendo que son ellos mismos los que cuidan la naturaleza y tienen un tema de religiosidad, como lo que se hizo en el norte con el Tatio, donde una comunidad es quien administra.

La desproporción
-¿Cómo ha visto el rol de su colectivo, Acción Humanista, en Apruebo Dignidad?

Nosotros somos un movimiento de orientación humanista, estamos en proceso de legalizarnos y somos un actor que tiene una experiencia de larga data en términos de funcionamiento. Sin embargo, creemos que desde nuestra ideología y doctrina podemos hacer transformaciones profundas. Y en este minuto, las nuevas generaciones, el gobierno del presidente Boric, está por hacer esas transformaciones y, por lo tanto, como Acción Humanista estamos apoyando fuertemente, poniendo todo nuestro bagaje a disposición.

-¿Cómo ha sido ese encuentro generacional?

Nosotros también tenemos nuevas generaciones al interior del partido y a cada uno nos toca cumplir distintos roles, pero somos todos iguales. Nos relacionamos en paridad con los jóvenes, no como si fuéramos un consejo de ancianos que viene a decir lo que hay que hacer. Esa diversidad de mirada es lo que permite el avance y que la rueda vaya girando.

-Pero en la instalación del gobierno, en esta primera puesta en marcha, dio la impresión que faltó experiencia.

Son errores de danza, no la danza misma, diría un amigo. Yo lo que siempre he dicho que cuando las empresas le piden experiencia a los jóvenes si no le dan la oportunidad de tenerla. Nadie nace con experiencia. Los políticos más antiguos que hay en Chile, han tenido la experiencia porque han estado varias veces instalados en el poder. Pero nadie llegó experimentado.

-Sí, es verdad, pero también hubo errores no forzados, autogoles.

Es probable que se pudieron haber hecho las cosas de una mejor manera, pero nada de eso ha ido en desmedro de las políticas que se quieren implementar ni han perjudicado a otros. La verdad no. Pero por favor toda esta cantidad de políticos, con experiencia, las medias embarradas que se han mandado. No se acuerdan del censo de Piñera, donde participaron políticos experimentados. En el Transantiago hubo una comisión expertos. Las listas de espera de salud de Mañalich. Eso fueron políticos viejos, no fueron jóvenes. Y de eso nadie habla. La ley de pesca vamos a decir que fue un error. Todavía no es posible cambiar esa ley. Entonces siento que ha habido mucha desproporción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir Arriba